Uno se prepara durante meses, como organizando los preparativos de un matrimonio. Cuando está casi llegando el día, en esos días previos uno siente como una ansiedad porque quiere "salir de eso ya". El día antes, se acuesta medio nervioso pero a la vez tranquilo porque está seguro. Y el día "D" no se halla, se siente rodeado de un montón de gente pero al mismo tiempo se siente solo. Y cuando menos piensa, se acabó todo y ya pasó y no se dio ni cuenta.
Lo bueno, es que como el matrimonio, ésta ha sido una experiencia de muchos aprendizajes:
Uno descubre cosas de sí mismo y ese es un fenómeno interesante, y más cuando uno ya tiene 31 años y cree que se conoce perfectamente. Pero de pronto, con un proceso de estos se aprenden cosas de sí mismo que todavía no conocía.
Por un lado, entiende uno que el dicho "el hombre es un animal de costumbres" es realmente cierto y aplica a todo nivel. Desde acostumbrarse a madrugar x días a la semana a entrenar, al entrenamiento duro, a cambiar sus hábitos de alimentación, a exigirse en un nivel físico que nunca había experimentado... A medida que uno le va exigiendo al cuerpo y lo va llevando poco a poco a donde uno quiere llegar, él se va acostumbrando y va respondiendo, va como estirando su capacidad, como si fuera de caucho. Y la mente... ésta también se va estirando y va llegando a lugares inimaginables. Esa es la más difícil de todas y siempre pensé que era mi punto débil, pero después de todo, esa fue la que me mantuvo firme y no me dejó caer.
También entiende uno que "el ser humano es capaz de todo". Me acuerdo cuando veíamos a los atletas de los Juegos Olímpicos hace un par de meses, que los veíamos como unos extraterrestres, unos súper hombres de cuerpos perfectos y de una fortaleza física y mental extravagantes... claramente no me estoy comparando en lo más mínimo con uno de esos señores, pero empiezo a entender cómo llegan allá: poco a poco. Y cómo la determinación y la disciplina son indispensables para llevarlo a uno a convertirse en un deportista de ese calibre.
Toda la energía que tuve no me pertenecía sólo a mi. Creo que me llegaba de toda la gente que me estaba pensando y apoyando desde todas partes. Y esta fue una de las más grandes lecciones que aprendí: el ser humano definitivamente necesita de otros. No podemos vivir en solitario. Cada una de esas 45.000 personas que correrían ese día, tenían una historia detrás, de personas que como a mi, las estaban apoyando y las habían acompañado en este proceso. Todos llegamos hasta ahí con apoyo de otros. Y como dijo Madonna en un concierto "I can't make it alone". Un camino como ese no se recorre de un día para otro y mucho menos solo.
Pero así como entendí todo eso, entendí también que "hay gente para todo". Uno no debe decir "de esta agua no beberé" o "nunca lo volveré a hacer" pero yo sí quiero ser realista y más que todo COHERENTE conmigo misma.
Parto de la idea de que esta experiencia ha sido espectacular. Hoy que miro hacia atrás, desde todos los puntos de vista me siento feliz y muy satisfecha. Siento que se fue tan rápido, que quiero volver a vivirlo y hacer otra carrera. Como al día siguiente del matrimonio que todo se fue tan rápido que uno se quiere volver a casar para vivirlo en cámara lenta. Pero también siento que le debo dar a mi cuerpo un poco más de cariño y ser congruente con lo que soy desde el alma. Me explico:
Los seres humanos estamos compuestos de alma (o espíritu) y cuerpo. Y desde el espíritu yo escogí ser de cierta manera: actuar según mis principios y valores, alimentar mi alma con lecturas que me inspiran y me enseñan, rodearme de gente sana y tener conversaciones que me aportan y no que me quitan, vivir experiencias que me enriquezcan, actuar pensando en las consecuencias de mis actos... todo esto es el ideal de vida que escogí y seguramente me he equivocado miles de veces, pero según eso quiero vivir mi vida. Y desde mi cuerpo escogí vivir de una manera congruente con lo que soy desde el alma: hacer deporte y alimentar mi cuerpo sanamente y lo más natural y balanceadamente posible.
Entonces he estado pensando qué tan congruente es este deporte con mi manera de vivir desde el cuerpo y el alma? El deporte es una parte esencial de mi vida. Cuando no estoy haciendo deporte es como cuando uno se termina un libro y no sabe cuál empezar. Que uno siente que algo le falta. El deporte hace parte de ese estilo de vida que elegí, pero este nivel de exigencia me ha obligado a meterle al cuerpo gasolina extra. Me ha tocado darle tan duro al cuerpo, que ya no sé si es sano, pues el daño a las articulaciones es tremendo, la exigencia a los músculos es tal que si uno no sabe acompañar el entrenamiento con una alimentación extraña los músculos se auto-consumen y casi que no se vuelven a recuperar... en fin... es un nivel que inevitablemente trae muchas consecuencias para el cuerpo.
Entonces pensando en ser congruente con mi alma y mi cuerpo a veces tiendo a pensar que éste tal vez no sea mi deporte. He conocido mucha gente que hace esto y mucho más. Que no corren 1 maratón, sino 15. Que ya las maratones les quedan chiquitas y necesitan un reto mayor entonces corren Ultra Maratones o Ironman. Hay gente que está hecha para eso, tal vez tienen cuerpos privilegiados, tal vez no les importan tanto las consecuencias que esas exigencias traigan después con los años, que se comen todos esos super alimentos sin pensarlo demasiado, o que necesitan estar retándose o probándole al resto de lo capaces que son o que simplemente tienen un espíritu aventurero insaciable. No lo sé.
Pero empiezo a concluir que esa no soy yo. Yo pienso distinto. Pienso mucho en el cuidado del alma y del cuerpo y siento que debo hacer un deporte distinto. Que no me atrofie con el pasar de los años. Y esto lo digo con dignidad, pues al día siguiente de correr 42 kilómetros por primera vez en mi vida, y gracias a toda esa preparación y alimentación para extraterrestres, no me dolía ni un pelo. Sí, gracias, mi cuerpo me lo agradece, pero mi alma en el fondo no estaba del todo contenta.
Puede sonar esotérico, loco, hippie, pero yo sentí que mi alma estaba como pasmada en los momentos previos y durante la carrera. A veces yo sentía algo extraño, como si mi espíritu me quisiera decir algo. Ese día yo sentía como si me hubieran dopado. Estaba contenta, pero sentía que algo faltaba. Era como si mi espíritu se hubiera separado de mi y me estuviera mirando desde arriba, viéndome en medio de toda esa multitud, ahí parada y me preguntara "qué haces ahí?". Tenía una sensación de vacío... Pero al mismo tiempo, desde que empecé a correr hasta que terminé, nunca sentí ganas de parar, en ese momento mi cuerpo estaba demasiado fuerte y lleno de energía entonces me permitió terminar bien. Pero mi alma por otro lado, como ausente, se quejaba en silencio.
"Pain is temporary. It may last a minute, or an hour, or a day, or a year, but eventually it will subside and something else will take its place. If I quit, however, it lasts forever"
Lance Armstrong
Misión Cumplida.
Así empezó el día: me levanté a las 4:30am me bañé, desayuné un sánduchito de Peanut Butter y banano con un batido de Herbalife. Salimos con mi padre y mi esposito a las 6am del hotel. Nos montamos en un taxi que nos llevó en 10 minutos al sitio de encuentro... esperamos unos minutos y llegaron Naty, mi partner y Santi su esposo quien también corría.
Congelados del frío logramos llegar al Gate 2 donde nos despedimos de Santi. Seguimos el camino y llegamos a nuestro Gate. Aprovechamos que no había casi fila para entrar al baño (los nervios y el frío no dejaban a nuestra vejiga en paz). Buscamos el "Corral K" y nos despedimos de mi papá y Juanca.
Había sólo como 20 personas en el corral, pero poco a poco se fue llenando, hasta que casi no cabíamos. Empezó la cuenta regresiva, llegaron las 7:30 y supimos que la primera tanda ya había arrancado. Cuando menos lo pensamos eran las 8am y empezamos a movernos, la gente empezó a caminar hasta el letrero de START. A las 8:13 arrancamos.
Nuestras piernas tiesas por el frío apenas lograban moverse. Pero aún así, empezamos a deshacernos de las capas de ropa que llevábamos encima, hasta quedar con un saquito.
En la primera milla nos esperaban Juanca y mi papá para darnos el primer grito de apoyo! Sin parar les entregué mi chaqueta y seguí mi camino. Íbamos cogiendo calorcito a medida que nos movíamos, el tiempo se fue muy rápido y cuando menos pensamos ya habíamos pasado la milla 2
En este punto oí el primer mensaje grabado en mi iPod, era de mi amiga Luchi que me recordaba lo larga y a la vez corta que sería esta experiencia, me pidió que disfrutara el viento y que mirara el cielo y así lo hice. Gracias Luchi!!!
Después de la milla 3 vimos por segunda vez a mi papá y a Juanca que esta vez nos esperaban con un par de vasitos con Gatorade frío. Seguimos, ya con el cuerpo un poco más caliente, pero en medio del viento helado y la multitud que no se disminuía. Nos fuimos metiendo por unas callecitas que parecían Boston, con los árboles entre amarillos y rojos que nos fueron llevando hacia un parque. Sabíamos que íbamos hacia el norte y que seguíamos alejándonos de donde habíamos salido.
Atravesamos el parque, vimos bandas de música tocando, la gente nos gritaba por nuestros nombres que llevábamos escritos en nuestras camisetas y pasamos por medio de otro barrio muy chévere que parecía el barrio gay, muy lleno de gente, era una multitud. Gente disfrazada, grupos de coreografías, de cheers, de música, parlantes, gente gritando... el tiempo se pasaba a mil.
Aquí ya sentíamos que estábamos empezando a devolvernos, hacia el sur otra vez. De pronto sonó el segundo mensaje, era el de mi amiga y compañera de trote Juli, que me decía que me transportara por un momento a las trochitas de Llanogrande. Así lo hice. Gracias Juli!!!
De un momento a otro volvieron a aparecer Juanca y mi papá gritando como locos, felices de volvernos a ver ya cerca a la milla 13,1 es decir, la mitad de la carrera. Pasamos, nos dieron ánimo, Juanca nos grababa en video y gritaba como un loco de emoción.
Entre las millas 7 y 8 más o menos, sonó el mensaje de mi primo Jose. Muy emocionado, pensando que era él el que la estaba corriendo. Me aplaudió y todo, me dio mucho ánimo y me hizo sonreír. En este punto ya habíamos comido geles, gomas, pastillas, gatorade, agua, de todo...
Cuando ya sentíamos que íbamos llegando a Downtown resolvimos ir al baño, pues vimos unos muy desocupados. Así que entramos y salimos en menos de 3 minutos. Perfecto. No perdimos mucho tiempo ahí y seguimos nuestro camino. Llegamos a la milla 13,1 y gritamos de la emoción. Sonó el mensaje de Palita, mi otra compañera de trote, quien logró enternecer mi corazón en semejante momento de dureza y hacerme sonreír una vez más con su personalidad arrolladora.
Seguimos a buen paso pero ya con los tobillos adoloridos. Me acordé que no me había tomado ni un dolex antes de salir, así que pensé "me tocó aguantarme el dolor, lo mejor es que me olvide de él". Y así me tocó seguir. Enfocando mi mente en otra cosa. Empecé a mirar más a la gente, a oír la música y a enfocarme en conocer la ciudad. Tomé fotos, respiré y me sentí viva.
En medio del dolor, sonó el mensaje que me daría la motivación necesaria para seguir a pesar de todo. Llegó el mensaje de mi primo y Coach Mario que me recordaba una frase de Lance Amstrong: "el dolor puede durar minutos, horas, semanas y eventualmente se va. Pero el dolor de haberse rendido no se va nunca". Así que no me quedó otra opción, sino seguir.
Entre las millas de 17 y 18 como en un panorama un poco aburridor, medio industrial, pero aún con gente en los costados gritando, sentía que estaba loca por haberme puesto a correr una maratón. Me pregunté varias veces en qué carajos estaba pensando cuando tomé esta decisión. Pero la mejor respuesta que encontré fue "ya estás aquí, ahora termínala". Y recordando el mensaje de mi primo Mario, nuevamente sólo me dejaba con una opción: seguir.
Entonces seguí mi camino, y le ayudé a Naty a hacer un trabajo mental. Llevando a la mente paso a paso, diciéndole a nuestra cabeza que sólo nos faltaban 5k para llegar a la milla 20 y una vez ahí, sólo eran 6 millas = 10k. Miles de veces hicimos 5k y 10k, así que todo era posible.
Lo mejor que pudimos hacer fue romper la carrera en pedacitos. Esos 5k los hacíamos en media horita. Eso no era nada. Y de ahí en adelante otros 10k. Otra horita. NADA! Facilísimo! Así que seguimos avanzando. Pensando como decía Naty "que el dolor era de mentira".
Con esa fortaleza mental pudimos continuar. El dolor lo íbamos a seguir sintiendo, lo mejor era concentrarse en otra cosa. Y ese fue el objetivo de mi hermano cuando decidió dejarme un mensaje hablando como un españolete que me hizo reír a carcajadas y me distrajo por los minutos que duró el mensaje y unos cuantos más. Logró su objetivo de ponerme a pensar en "pavadas" como decía él y reírme de todo.
Acerándonos a la milla 22 sonó el mensaje de mi padre, que casi me hace ahogar, pues fue tan hermoso que me dieron ganas de llorar y se me intentó cerrar la tráquea! Entonces no me entraba el aire! jajajaja Pero qué hermosura, era como él, hermoso y sereno. Me puso de fondo una versión instrumental estilo clásico de la canción de Rocky, qué bien pensado papá!
Y ya pasando la milla 23 cuando ya sólo nos faltaban 3,2 millas (otros 5k pero los más eternos del universo) salió la voz de mi hermoso esposito que me acompañó con los latidos de su corazón que me dieron energía y fortaleza para avanzar.
Estoy segura, SEGURA de que la energía que todas esas personas me mandaron me sirvió, porque no sé de dónde saqué tanta! Y de sobra!!!
Pues antecitos de pasar la milla 26 no podría creer que ya iba a llegar, así que arranqué con toda la energía que TODAVÍA TENÍA y me fui a gran velocidad para llegar más rapidito a la meta. Llegando, en esa recta cuando ya tenía el letrero de FINISH al frente, la tráquea volvió a amenazar con cerrarse, la controlé para para poder respirar hasta pasar la meta y ahí sí, sin nadie al rededor, sentí que era la única ahí parada. Dejé de correr, empecé a caminar y a llorar. Inconsolable! jajajaja! Muy feliz, satisfecha pero como con una emotividad extraña a la vez. Una mezcla entre satisfacción, tristeza, alegría, orgullo, un no me hallo, era como de todo al tiempo. Me dieron mi medalla y me encontré con Santi y Naty, nos abrazamos y seguimos tratando de mover nuestras piernas para alejarnos del montón de gente y seguir el camino hacia el punto de encuentro donde estarían mi papá y Juanca esperándonos con para darnos otro abrazo.
Gracias Dios mío. Gracias.
Lo logré. Y lo logré bien. Qué increíble.
Casi no podía comer del cansancio o del "yo no sé qué" que tenía. Me bañé con agua caliente para quitarme el frío primero pero después dejé las piernas en agua HELADA, tiritando pero sabiendo que era bueno para mis músculos. Estiré súper bien y descansé un rato. Después salí a comerme un heladito que tenía antojo y a mover las piernitas un poco.
Y dormí like a baby. End of the big day.
Estos últimos días pensé que iban a ser de muchos nervios. Pero realmente no lo lo han sido. No sé por qué, estoy como en una etapa de negación. Cuando llega el pensamiento de "ya casi es la carrera" me obligo a espantar el pensamiento, dejarlo pasar rápidamente para pensar en otra cosa y no concentrarme en los nervios.
Así que los espanté de verdad. Porque ni siquiera esta noche estoy nerviosa.
Tengo mucho que organizar, mucho en qué pensar y sé que los nervios no me dejarían. Así que me decidí por lo de organizar y así no hay cabida para nervios. Mi cuerpo casi ni se ha dado cuenta de que ya llega el día. Se ha comportado a la perfección. Yo que siempre tengo problemas digestivos con los cambios de las comidas y con los nervios, he estado perfecta. Perfecta!!! Qué alegría!
He estado tranquila, relajada y mi cuerpo igual. Dedicada al disfrute de cada cosa.
Esta noche siento que estoy lista, que vine para cumplir un propósito y que estoy preparada para enfrentarlo. Que no voy a pensar demasiado, así que lo mejor es alistar todo e irme a dormir ya! Temprano, con tranquilidad. La compañía de mi papá y mi esposo en todo momento, apoyándome, aconsejándome y ayudándome a alistarme físicamente me ha ayudado mucho. Tengo a dos policías diciéndome qué hacer. Y todo lo he hecho. Muy juiciosa. Siguiendo sus instrucciones y consejos, he hecho todo lo que mi cuerpo necesita.
Lo que ellos no saben es que la fortaleza va por dentro. En mi mente. Pero como lo he dicho antes, la fortaleza mental viene SÓLO y GRACIAS A la fortaleza física. Ver mi cuerpo tan fuerte y sólido me da seguridad mental. Siento que todo va a salir bien. Algo me hace estar segura de ello.
Saben cuando a veces uno tiene dudas de sí mismo, o dudas de lo que pueda pasar...? Pues esta vez no hay ni un milímetro cúbico de duda en mi cuerpo. Ni un pelito. Yo sólo visualizo un buen proceso y un buen final. No caben pensamientos negativos ni de duda. No sé por qué tanta seguridad.
Estoy convencida de lo que he hecho para prepararme. Y de lo que me ha traído hasta aquí. Hice bien mi tarea y por eso todo va a salir bien mañana. Estoy segura de eso.
Hasta mañana!!
Ya en Chicago, en una banda en el piso 12 del Hotel Marriott, con vista a los inmensos edificios del downtown de Chicago me troté los verdaderos últimos 20 minutos antes del gran día.
El objetivo, más que trotar, era mover los músculos y sobre todo, calentarlos para estirarlos MUUUUUY bien.
Estiré como otros 20 minutos. Y me fui a la cama.
Penúltima trotadita de 20 minutos.
Superficie: banda
Tiempo: 20 min
Feeling: so strong. Después de una caminadita de calentamiento de 10 minuticos, arranqué a trotar a 10k/m sintiendo mi cuerpo fuerte y tranquilo a la vez. Troté tranquila, feliz.
Mind: pensando en la carrera que ya se acercaba.
Music: Love Strike by Kartell