Fue muy triste. No voy a negar que me desilusioné y que pensé renunciar.
Eso cambiaba mucho las cosas. Correr sola 42k no sería lo mismo porque se me derrumbaban los planes que tenía de vivir esta experiencia como un plan de amigas, de compartir el mismo playlist para estar sincronizadas, en fin...
Tuve que dejar decantar mis sentimientos un par de días y al final decidí seguir adelante. Esto sería mi proyectico y con la ayuda de Dios y de la gente que está a mi lado podría sacarlo adelante.
Así que decidí también sacar adelante la idea que había tenido en la primera entrenada, de escribir el blog. Así, no estaría del todo sola en esto.
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