Hoy tenía que hacer 29k pero como pasa en esta vida, se me presentaron los obstáculos y no se logró. Sería el susto de tener que hacer tanto, sería el día, sería que se me fue la mano en el desayuno pensando que iba a correr 3 horas o todo junto, pero salí como llena, entonces me dio vaso, después me dio dolor de estómago... jajaja mejor dicho. No era el día. Así que a los dos horas renuncié. Hice por ahí 19k
Qué desanime tan horrible, después de eso vinieron días de preocupación, porque mi mente me llevaba al "será que no puedo hacer esto?"... ay Dios... esa mente perversa que le daña a uno el corazón.
Además, por cuestiones de logística, nos tocó correr por la ciudad, lo que lo hacía aún menos atractivo, entre carros y camiones por más que hubiéramos madrugado... hacer 29 en una ciudad un sábado no es fácil. Y efectivamente, por múltiples razones, no lo fue.
Pero valió la peba haberlo intentado, haber hecho el esfuerzo y haberme dado contra el muro. Porque hoy aprendí a calcular el tiempo que necesito para levantarme, desayunar, digerir y salir. Y pude también revaluar mi desayuno para el día de la carrera. Así que MUCHOS aprendizajes gracias a un día que vi gris pero que al final de cuentas, resulta siendo colorido.
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